La ciudadanía del siglo XXI y la renta básica

2 Jul

Análisis y pensamientos sobre ‘La renta básica como nuevo derecho cuidadano’

“La pobreza es obra del hombre y puede ser superada y erradicada por la acción de los seres humanos. Superar la pobreza no es un acto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho fundamental del ser humano, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras haya pobreza no habrá verdadera libertad.”

Nelson Mandela

1. La cuidadanía en el siglo XXI

Frente a la mundialización y liberación de los mercados, una gran parte de los derechos sociales logrados tras la Segunda Guerra Mundial han desaparecido o están seriamente amenazados. El fracaso del capitalismo en proveer una vida digna para todos los ciudadanos y las crecientes desigualdades, tanto en países del primer mundo como países pobres llama hacia una nueva concepción de la ciudadanía y las políticas del estado de bienestar. La renta básica se trata de un reto formidable frente a ésta crisis.

Actualmente existen dos tensiones en el  des-estado social, como le llama Ferrajoli; por un lado la voluntad de desmantelarlo en nombre del libre mercado y la privatización de los servicios; por otro lado la voluntad de conservarlo.[1] Las exigencias del capitalismo de homogeneidad económica, social y cultural parecen estar ganando y teniendo graves consecuencias en la garantía de los derechos ciudadanos.

Según Antoni Domènech y Daniel Raventós[2], como consecuencia de un capitalismo productivista buena parte de los derechos sociales alcanzados tras la Segunda Guerra Mundial han sido transformados en inestabilidad, bajo la especulación financiera, y condiciones más duras de trabajo. Domènech y Raventós afirman que dos elementos esenciales del sistema “fordista”[3] de la base del estado social, han sido forjados en la era de la globalización capitalista:
1)     El vínculo micro-económico en el que se fundaba el compromiso de clases entre el gran capital industrial y los trabajadores organizados sindicalmente, que resultó en la ‘constitucionalización’ de la empresa capitalista
2)     El vínculo macro-económico que ligaba las economías de escala, reducción de costos y el incremento de productividad de la producción en masa de bienes de consumo.

Es indudable que hasta en su máximo esplendor el estado de bienestar ya había fallado en promover la igualdad de oportunidades, la equidad de género y ni hablemos de la racial. La ausencia de políticas contra la  exclusión y la pobreza han sido algunos de los obstáculos en crear ciudadanos libres e iguales que pueden alcanzar su máximo potencial. Frente a las constantes violaciones que enfrenta  la ciudadanía y los derechos fundamentales (sociales) asociados a ella, se han generado dos tipos de actitudes, una “defensiva” o conservadora y otra “ofensivista”. Dentro de las actitudes “defensivas” se intenta preservar lo que se pueda del estado social, básicamente ‘mantener la casa en orden’ sin retar las políticas actuales. Mientras que la postura “ofensivista”, es más ambiciosa y busca un sufragio universal democrático y por ello se comienza a prestar atención a la propuesta de una renta básica de ciudadanía.

Ambas posiciones se preguntan ¿cuáles deben ser los objetivos de la ciudadanía en el siglo XXI?; la postura “defensivista” toma quizá una posición más realista, luchar por lo que ya hemos alcanzado;  sin embargo la postura “ofensivista” no se conforma con buscar un bienestar material y seguridad laboral para algunos (los trabajadores), sino que busca derechos sociales y dignidad para los excluidos, las amas de casa, los jóvenes, discapacitados, las minorías raciales, los estudiantes, etc.

La propuesta “ofensiva” observa ya las promesas incumplidas del estado social, la ausencia de propuestas adecuadas para la lucha contra la exclusión social y la pobreza, la falta de soluciones efectivas y sostenibles de justicia social.

Según Asier Martínez, el estado social ha sido creado como un órgano legislador paternalista, que administra los derechos sociales para dar cobertura  a personas marginadas o en exclusión como si fueran pacientes a quienes recetan un tratamiento y no sujetos merecedores de una vida digna.[4] Es por ello que la posición “ofensiva” propone una concepción más amplia de la ciudadanía, de mayores objetivos de los ya alcanzados. Un concepto de ciudadanía cuyo objetivo sea que cada persona pueda llevar a cabo el plan de vida que ha elegido, para lo cual se debe promover la igualdad de oportunidades, incorporar la equidad de género y de las minorías, así como también asegurar una provisión de recursos necesarios para una vida digna.

Crisis de la sociedad del trabajo

Los estados de bienestar fueron construidos con el objetivo de garantizar la seguridad económica, y ésta seguridad económica fue basada esencialmente en la garantía del empleo remunerado. Según José Antonio Noguera,[5] los principales pilares de los estados de bienestar para alcanzar la seguridad económica fueron: el empleo pleno de los varones, la familia patriarcal, un sistema de prestaciones económicas condicionales en caso de carencia económica o la imposibilidad de trabajar, y servicios básicos universales como la educación y la sanidad.

Fue así que la ciudadanía quedó anclada en el trabajo laboral y se estableció un sistema de garantía pública en otros dos niveles:
1.      Una remuneración para personas incapaces de trabajar, ya sea por vejez, discapacidad, o por un desempleo temporal.
2.      En los casos en que la falta de participación en el mercado laboral no había podido generar derechos básicos (pobreza, desempleo permanente, etc.)

Sin embargo la ciudadanía del siglo XXI presenta otras realidades que no estaban siquiera imaginadas durante la  creación del estado de bienestar, como el hecho de que el desempleo de larga duración es una realidad muy común -la triste realidad de confiar en las especulaciones del mercado-, la idea de un empleo permanente y la seguridad laboral han desaparecido, un solo salario ya no basta para una familia y los índices de pobreza han aumentado entre jóvenes, mujeres y ancianos. En pocas palabras estamos frente a una crisis de la sociedad del trabajo.

Ésta  sociedad del trabajo en que vivimos ha fallado en crear una sociedad más inclusiva e igualitaria y hasta ahora los estados de bienestar le siguen poniendo parches al sistema, mediante sistemas costosos, burocráticos y condicionales que ofrecen remuneración a las miles de personas que no sobreviven o no tienen cabida en la sociedad del trabajo (además dejan fuera a muchas otras personas que no “cumplen” con los requisitos establecidos).

La cultura del mercado de trabajo debe aceptar que el trabajo remunerado no puede ser la única vía para obtener una vida digna, también debe aceptar que cada trabajador es un ser humano con responsabilidades de cuidado, amistad; alguien que posee otras responsabilidades, necesidades y deberes que no son sólo las de trabajar remuneradamente.

2. La renta básica y la libertad ciudadana

Frente a todas las decepciones del estado social moderno ¿Por qué la renta básica? Y ¿Por qué se considera un sufragio universal democrático?

Primeramente, debemos definir la renta básica como un ingreso pagado por el estado a cada miembro en pleno derecho de la sociedad o residente, incluso a quien no quiera trabajar de manera remunerada. No toma en consideración quien es rico o pobre. Como el derecho ciudadano al sufragio universal, la propuesta de la renta básica no impone condiciones adicionales a las de ciudadanía, sus principales características son:

•        Individualizada: el ingreso lo recibe cada ciudadano mayor de 18 años.
•        No importa con quien se conviva: la renta básica es un derecho independiente de con quien y cómo se conviva. Ya sea una pareja heterosexual, homosexual o simplemente un grupo de amigos. Cada uno tendrá derecho a la renta básica.
•        Sin condiciones: no presupone el cumplimiento de algún requisito, por ejemplo demostrar pobreza, estar buscando empleo (remunerado) o haber  perdido el empleo.
•        Es laica: incondicional y universal. Independiente de sexo, religión, y/o sexualidad.

A pesar de haber alcanzado numerosos y progresivos derechos, el estado social no solo se ve amenazado por la globalización económica, sino que también es víctima de la creciente desigualdad de los últimos años, en EE.UU. el 5% más rico controla el 59% de la riqueza, mientras que el 40% más pobre controla el 0,3%. En Alemania el 10% de los hogares más ricos posee en 47% de todo el patrimonio acumulado. [6] Por otra parte la diferencia entre países ricos y pobres sigue en aumento.

La renta básica representa el instrumento más progresivo y plausible, que podría combatir la pobreza  sin utilizar las políticas clientelistas o paternalista que estigmatizan a sus destinatarios, sino por el contrario les otorgara a cada ciudadano las herramientas necesarias para que éstos sean verdaderamente libres, es decir una libertad en el sentido republicano.

Veamos detalladamente qué condiciones se tienen que dar para que los ciudadanos sean verdaderamente libres. Según la tradición republicana[7], X persona es libre si:
•   X no depende de otro para vivir, es decir tiene existencia autónoma garantizada.
•   Nadie puede interferir arbitrariamente en el ámbito de la existencia de X.
•   Cualquier interferencia que dañe la autonomía de X, es ilícita.

A menudo se da por hecho la  garantía de la libertad en estados democráticos. Sin embargo, si analizamos con atención, podremos observar que  X no posee existencia autónoma, pues X depende de otros para vivir, depende de la seguridad laboral , depende también del mercado laboral, y del nivel de educación al que se tenga acceso (la cual sabemos no es libre e igualitaria para todos).  Por otra parte, la pobreza es una interferencia en la existencia de X, interfiere en su derecho a una vivienda, comida, educación y todos los elementos necesarios para una vida digna; por lo tanto las políticas de no intervención sobre excluidos sociales y marginados son también una interferencia arbitraria en la existencia de X, como  lo son también  las interferencias políticas al beneficio de las entidades bancarias, de las multinacionales, en vez de cuidadanos de carne y hueso.

Desde finales del siglo  XVIII y principios del XIX los republicanos contemplaban dos posibilidades de cómo hacer realidad ésta concepción de libertad:
1)     Universalizar la propiedad agraria
2)     Una especie de derecho de existencia social públicamente garantizada (Robespierre), o un ingreso material incondicionalmente asignado a todos los cuidadanos por el hecho de serlo (Tom Paine); lo que ahora llamamos renta básica.
¿Qué nos ha llamado al planteamiento de una renta básica en pleno sigloXXI? Es precisamente el hecho de que los actuales sistemas de prestaciones han fallado en otorgar una verdadera libertad e igualdad a los cuidadanos, y en evaluar de manera justa la contribución de cada cual. El que no tiene la existencia material garantizada, debe pedir permiso para vivir y la renta básica es una opción social que le otorga a los cuidadanos la autonomía para elegir su plan de vida.

Al escoger el camino de la democracia y la igualdad, debemos también aceptar las consecuencias y responsabilidades de éstas. Si queremos que las personas sean verdaderamente “responsables” de su destino, tenemos entonces que preocuparnos de que no resulten desfavorecidas por cuestiones ajenas a su control, cuestiones como el hecho de haber nacido en un hogar pobre o estar condenado al trabajo o a la indigencia desde temprana edad.

Podremos hablar de una verdadera libertad- en el sentido republicano- cuando un régimen político no permita que la pobreza afecte el nivel de educación de los cuidadanos, cuando los jóvenes no tengan que decidir entre estudiar o trabajar, o que las amas de casa y madres solteras puedan proveer de una vida digna para ellas y para sus hijos.

3. La renta básica: ¿sueño utópico o realidad?

Aunque la renta básica parezca una proposición vanguardista,  la idea de un derecho a la “subsistencia” puede encontrarse en el artículo XXI de la declaración jacobina de derechos de 1793[8], además de ser defendida por Russell, por los fabianos y de que se pueden encontrar argumentos a su favor en Hegel, Kant y Thomas Paine, entre otros.

Actualmente la renta básica ha sido planteada en América Latina (renta básica para los niños), en el caso de Alaska ya existe un ingreso universal financiado con los ingresos provenientes de los recursos naturales (petróleo). La renta básica ha encontrado sin embargo numerosos oponentes y críticos ante la posibilidad de su implementación; y no es para menos, la renta básica suena, a primeras instancias, como un sueño utópico republicano y de izquierdas imposible de sostener. Veamos detalladamente cuáles son éstas críticas:

1.      Creará parasitismo (nadie querrá trabajar): según Bertomeu y Raventós[9] ésta crítica equipara al trabajo con el trabajo monetariamente remunerado, además de asumir que el no recibir una remuneración monetaria es “no estar haciendo nada”. Sin embargo existen un sin numero de trabajos de utilidad social por los que no se recibe ninguna recompensa monetaria, entre ellos el trabajo doméstico y de cuidado, mayormente realizado por las mujeres, o el de estudiar, lo que causa que muchos jóvenes sean forzados a temprana edad entre trabajar o estudiar.

2.      Son más justos los subsidios dirigidos a los pobres:  teóricamente las políticas de asistencia social dirigidas a los más necesitados, los pobres y los marginados, parecen ser mejores y más justas que la idea de una renta universal; en la práctica, sin embargo, éstas políticas de subsidios resultan ser burocráticas e ineficientes, además de fallar en otorgar igualdad de oportunidades y justicia social a sus beneficiarios. Una renta básica universal presenta varias ventajas respecto a los subsidios dirigidos a los “pobres”:
a.      Los subsidios no universales tienen un alto costo administrativo en proporción al programa condicionado. La renta básica representaría una simplificación administrativa. Ésta característica puede ser crucial en la racionalización de las políticas sociales y la redistribución de la riqueza.
b.      Permite evitar las llamadas trampas de la pobreza y del desempleo.
c.      Busca erradicar o mitigar las practicas asistenciales fundadas en el clientelismo: formación de una burocracia parasitaria
d.      Permite evitar los daños psicológicos vinculados a la estigmatización social.

3.      La renta básica está pensada para países ricos: si es cierto que la mayor parte de los estudios de finaciación de la renta básica se han realizado en países del primer mundo, también existen países de diversos recursos económicos que han mostrado interés en la implementación de algún tipo de renta básica; Timor Oriental (tercer país más pobre del mundo), Brazil, Sudáfrica, Argentina y Colombia  son un ejemplo de ello. Hay que tener en cuenta, que una financiación de la renta básica variará según las posibilidades del país; países ricos en recursos naturales podrían financiar la renta básica con los ingresos provenientes de los recursos naturales, en Venezuela, por ejemplo, se podría plantear una renta básica basada en las prestaciones del petróleo.

4.      La renta básica es muy costosa e imposible de financiar: se han realizado investigaciones que comprueban que una renta básica universal es posible en el Reino de España y se puede auto-financiar. El estudio está basado en una reforma del actual IRPF el cual financiaría la renta básica.

La renta básica es hasta la fecha una de las soluciones más prometedoras frente a la crisis de la sociedad del trabajo, además de ayudar a combatir la pobreza y evitar las políticas clientelistas que estigmatizan (aún más) a los destinatarios.

4. La renta básica en la sociedad multicultural: igualdad de género y de minorías

No todo es color de rosa en la idea de una renta básica, el ingreso ciudadano también ha recibido críticas de algunas feministas quienes consideran que la renta básica sería un freno a la emancipación de las mujeres, y que las confinarías al hogar y al cuidado. Por otra parte nos tenemos que preguntar también cual sería el impacto de la renta básica en sociedades multiculturales y en sus inmigrantes.

Efectos de la renta básica en la cuestión de género

El precio del silencio, es llamada la renta básica por algunas feministas que consideran que ésta se convertiría en un salario o recompensa para las amas de casa que devolvería a las mujeres al hogar y al cuidado de los niños, lo cual retrasaría la emancipación de las mujeres. Desde éste punto de vista la emancipación de las mujeres está directamente ligada al trabajo remunerado, y a ejercer el rol del hombre.

No cabe duda que tras la introducción de una renta básica, las amas de casa, viudas y divorciadas serían inmediatamente beneficiadas y evitaría que muchas de ellas cayeran en la trampa de la pobreza; sin embargo las afectadas serían las mujeres pertenecientes al mercado laboral ya que dos estudios confirman que la oferta del trabajo femenino disminuiría a causa de la introducción de una renta básica. [10]

Veamos detalladamente cuáles son los efectos de la renta básica sobre las mujeres, según Ingrid Robeyns[11]:

1.      Una reevaluación de los cuidados del trabajo y del trabajo no remunerado: Robeyns considera que la renta básica puede provocar un debate sobre los trabajos remunerados, e incrementar el respeto y el valor hacia los trabajos no remunerados, como lo son el cuidado y el trabajo doméstico, los cuales se tienden a infravalorar en occidente. Aunque ideal, la idea de Robeyns es un tanto utópica, ya que el hecho de la implementación de la renta básica no es suficiente para un cambio en la cosmovisión occidental que sobrevalora el trabajo remunerado; para un cambio de valores es necesario políticas sociales y el apoyo del gobierno y la comunidad para que se le empiece a dar valor a las tareas no remuneradas pero de gran utilidad social.
2.      Beneficio inmediato para madres solteras: la labor de cuidado y aportar el sustento diario recae mayormente sobre las madres solteras, vuidas y divorciadas, por lo tanto éstas se verían inmediatamente beneficiadas de la renta básica la cual les dará la libertad de escoger entre un trabajo mal pagado o quedarse en casa. Además de que la renta básica de ellas y sus hijos pueden atenuar las trampas de la pobreza en las que suelen caer.
3.      Capacidad negociadora: la renta básica puede aumentar el poder negociador de las amas de casa ya que estudios afirman que un mayor ingreso personal aumenta el poder en las tomas de decisiones en el hogar; y no es para menos, un mayor ingreso les otorgaría a las amas de casa mayor independencia económica de sus maridos o proveedores.

Cabe destacar que después de un divorcio el ingreso de la mujer y sus hijos disminuyen drásticamente (-14 y –18% respectivamente), mientras que el ingreso neto del hombre aumenta un 2%; dado éstos cambios desiguales tras un divorcio, resulta extremadamente importante que la mujer y los hijos obtengan reciban ayuda económica.

Por otro lado Robeyns hace un listado de las posibles desventajas en caso de la implementación de una renta básica, entre ellas:
1.      Pérdida de las ventajas no pecuniarias del trabajo remunerado: según Robeyns las mujeres tienen algo más que perder que la remuneración al abandonar el mercado laboral. El trabajo ofrece un sinnúmero de ventajas que no tienen que ver con la recompensa monetaria, por ejemplo obtener una red de colegas, hijos más independientes y un escape del aislamiento social. Sin embargo, como cita Robeyns, los mismos beneficios pueden ser logrados mediante actividades alternativas como el voluntariado; además con los avances tecnólogicos y las redes sociales existentes sería mucho más fácil para las mujeres de hoy en día obtener todas éstas ventajas no pecuniarias sin necesidad de un trabajo remunerado.
2.      Disminución del capital humano y de ingresos esperados a largo plazo: las mujeres fuera del mercado laboral tienden a experimentar una disminución en su salario cuando deciden regresar al trabajo; si un mayor número de mujeres se ven incentivada a dejar el mercado laboral debido a la introducción de una renta básica, se incrementarían sus dificultades económicas en caso de que necesiten re-integrarse al mercado laboral (en caso de fallecimiento del marido, divorcio u otras circunstancias).
3.      Discriminación estadística: Robeyns sostiene que si las mujeres se retiran gracias a la renta básica puede que exista la presunción de que las mujeres están menos ligadas al mercado laboral y “menos productivas”. Ésta llamada discriminación estadística se debe a que los empresarios encajan a las mujeres en un grupo con ciertas características; por ejemplo el hecho de que las mujeres en promedio críen a uno o dos hijos,  tengan permiso de maternidad y sufran de un mayor número de interrupciones a lo largo de su carrera causa que se considere a las mujeres menos productivas y por lo tanto sean rechazadas a un puesto de trabajo o se les pague un salario más bajo.
Robeyns concluye que ésta discriminación estadística afecta a las mujeres que prefieren dedicarse a su carrera o las todavía no han decidido tener hijos.

Renta básica e inmigración en el caso Español

España, en la última década, ha pasado a ser de un país de emigrantes a aun país de inmigrantes. En 1999 los inmigrantes en España sumaban tan solo a 800,000 personas (2,2% de la población), mientras que los Españoles en el extranjero sumaban a 2,2 millones de personas. En el 2010 nos encontramos con 12,2% de inmigrantes o extranjeros en España lo que ha causado que actitudes y políticas xenófobas (ley de extranjería) estén en aumento. Es crucial evaluar cual sería el impacto de la renta básica en la población extranjera.

Pocos autores han evaluado el impacto de la renta básica en las sociedades multiculturales y en sus inmigrantes. La renta básica está planteada como un derecho ciudadano, es decir que sólo los cuidadanos tendrán acceso a ella.

La renta básica puede crear aún más desigualdades entre los cuidadanos y los inmigrantes que pueden agravar el problema de estigmatización y xenofobia que existe en España; por otra parte la renta básica puede influir a que muchos Españoles prefieran salir del mercado laboral (debido a trabajos mal pagados u otras razones) causando que existan más trabajos disponibles para los inmigrantes y una mayor mobilidad social y económica, así como también una integración cultural mediante el trabajo.

Para entender más detalladamente la inmigración en España, José Iglesias Fernández [12] resalta dos tipos dentro de la inmigración regularizada:
1.      Procedentes de países ricos (UE, Norteamérica): se caracterizan por no poseer permisos de trabajo, pero obtener empleos de alta remuneración en multinacionales. Nunca son señalados como inmigrantes, ni considerados como los causantes de ‘los problemas que trae la inmigración’. Además difícilmente son víctimas de la xenofobia y tienden a ser favorecidos por administraciones.
2.      Procedentes de países pobres: se les culpabiliza de todo lo negativo ‘que trae la inmigración’, tienden a sufrir más discriminación y racismo. En 1999 menos de un 10% poseía un permiso de trabajo, considerando el gran aumento en la inmigración se puede concluir que existe aún un mayor porcentaje de extranjeros que no posee permiso de trabajo por lo que un gran porciento de la población extranjera no le queda de otra que buscarse la vida por medios ilegales.

Hay que recalcar la feminización de la inmigración que se ha dado en los últimos años, en el 2005 el 46,60% de los extranjeros censados fueron mujeres y existe un mayor porcentaje de mujeres inmigrantes procedentes de Sudamérica (53,42% de mujeres) y de Centroamérica (59,42% de mujeres)[13]; lo cual puede representar una feminización de la pobreza también.

Fernández sugiere que se le de mayor prioridad a los extranjeros procedentes de países pobres con respecto a la renta básica y que más tarde se incluyan a los sin papeles, sin embargo el estudio de Fernández fue realizado en 1999 y habría que analizar si la proposición de Fernández podría ser efectivamente aplicado en la actualidad, considerando que ha habido un incremento en la población extranjera de casi 10% desde 1999. Fernández falla en no sugerir cómo incluir a los ‘sin papeles’ para que formen parte de la renta básica, lo cual teniendo en cuenta las recientes leyes de extranjería y la creciente xenofobia resulta muy improbable.

La ciudadanía es considerada como el último privelegio y la renta básica otorgaría a los cuidadanos el más valioso de los privilegios, el privilegio de la libertad y de una vida digna para todos. Al plantear la renta básica en el estado Español es crucial evaluar el impacto que tendrá en la creciente población de inmigrantes, los cuales son, aunque muchos no lo crean, grandes contribuyentes en la economía española. En caso de que se adopte una renta básica de la que se beneficien todos los cuidadanos Españoles, debemos preguntarnos cual sería el impacto en los inmigrantes “ilegales” que probablemente no tendrán acceso a éste gran privilegio.
¿Serán los inmigrantes aún más excluidos de la vida Española? O por el contrario ¿Habrán más trabajos disponibles para ellos? Aunque no tengamos todavía todas las respuestas debemos asegurarnos que no se use la renta básica como excusa para recortar aún más los derechos básicos a los inmigrantes sino que se haga un esfuerzo para lograr su inclusión social, para lo cual no hay otro camino más que la cuidadanía.

4.    Conclusión

Nadie puede controlar la lotería del azar natural, sin embargo los seres humanos si tienen control sobre el azar social y económico que tanto determina y decide en el curso de nuestras vidas. Como menciona Mandela, el hombre es el creador de la pobreza pero también tiene el poder de erradicarla lo cual “…no es un acto de caridad. Es un acto de justicia.”

El geográfo David Harvey considera que existe una lectura burguesa de los derechos humanos y hace falta la voz colectiva; la renta básica es parte de esa voz colectiva.  Es la voz de los que notan que la ciudadanía del siglo XXI, no es la ciudadanía de los años 50 y que ésta ciudadanía en la que nos movemos no puede seguir recostandose y dejando nuestra dignidad en las manos del mercado laboral.

La renta básica representa una de las vías más factibles para alcanzar una sociedad más igualitaria y evitar las políticas clientelistas, burocráticas y selectivas del estado de bienestar, que no hacen mas que cubrir con parches los huecos del sistema.

Sin duda la renta básica no representa, una solución one-size fits all o la misma medicina para todos, no será tampoco la solución a todos los conflictos, ni la garantía de una sociedad totalmente igualitaria; seguirán existiendo desigualdades, pero habrán menos y se abrirán más puertas para cerrar la brecha de desigualdad entre ricos y pobres. Es sin duda una solución muy costosa, pero éste es el precio de la democracia, es el precio la libertad republicana y mucho más importante es el precio de la responsabilidad del estado de otorgar a sus cuidadanos los medios para una vida digna.

[1] Ferrajoli, Luiggi: El futuro del estado social y la renta mínima garantizada, p. 69
[2] Domènech, Antoni y Raventós, Daniel: La renta básica de cuidadanía y las poblaciones trabajadoras del primer mundo, pp. 1157-163
[3] El término fordismo se refiere al modo de producción en cadena que llevó a la práctica Henry Ford; fabricante de automóviles de Estados Unidos. Este sistema comenzó con la producción del Ford Modelo T, -a partir de 1908- con una combinación y organización general del trabajo altamente especializada.
[4] Martínez de Bringas, Asier: Fundamentos para una nueva ciudadanía: el derecho a la renta básica. Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto
[5] Noguera, José Antonio: ¿Ciudadanos o trabajadores? La renta básica frente a las políticas de activación laboral
[6] http://www.inequality.org; http://www.demos.org/inequality/resources.cfm
[7] Bertomeu, María Julia y Raventós, Daniel: El derecho de existencua y la renta básica de cuidadanía: una justificación republicana, pp. 27-31
[8]“La asistencia social es una deuda sagrada. La sociedad debe asegurar la subsistencia a los cuidadanos desprotegidos, ya sea procurándoles un trabajo, ya sea asegurando los medios de asistencia a los que no están en condiciones de trabajar.”
[9] Bertomeu, María Julia y Raventós, Daniel: El derecho de existencua y la renta básica de cuidadanía: una justificación republicana, pp. 27-31
[10] “Basic Income and Female labour Supply: An Empirical Analysis”: Cahiers Économiques de Bruxelles 125(1990), pp. 81-92
“Basisinkomen: effected op de arbeidparticipatie en de inkomensverdeling”: Tijdschrift voor Politicke Ekonomie 18/4 (1996), pp. 64-82
[11] Robeyns, Ingrid: ¿El precio del silencio o una puerta a la emancipación? Un análisis de género de la renta básica.
[12] Fernández, José Iglesias: Renta básica e inmigración, http://laberinto.uma.es
[13] Wikipedia: Inmigración en España: http://es.wikipedia.org/wiki/Inmigración_en_España

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: